Se reconocen básicamente cuatro tipos de caries:

Tratamiento

Lo más importante en todos los tipos de caries es no dejar pasar el tiempo y asistir al consultorio odontológico. De manera que el tratamiento comience de inmediato, el dolor no continúe y tampoco el desarrollo de la caries.

En principio, para aplacar el dolor los odontólogos pueden recomendar la ingesta de analgésicos como acetaminofén; aspirina o ibuprofeno. 

En el tratamiento en sí, el profesional deberá sacar la parte del diente que esté afectada con un aparato especial. En su lugar, colocará una sustancia que funciona como base para rellenar el orificio. Una vez que termina este proceso el dolor desaparece, dado que la función que cumple la pasta que se coloca es la de proteger al nervio.

Las caries pueden agravarse si no se las trata a tiempo y no sanan solas. Tras el tratamiento, no suelen generar más problemas con la excepción de un desprendimiento de la amalgama.

Las complicaciones

Diversos problemas pueden surgir cuando las caries no son tratadas a tiempo. El primero es que pueden alcanzar profundidad. Cuando eso ocurre el profesional suele utilizar un relleno provisorio para que el diente cicatrice y luego aplicar la pasta permanente.
El segundo problema es cuando hay una infección, que de no atenderse a tiempo puede llegar a la raíz de la pieza dental generando un absceso, es decir la acumulación de pus que puede extenderse o provocar una inflamación de la encía.

El tercer inconveniente se produce cuando por la profundidad que ha alcanzado la carie el daño en la pulpa es irreversible. En estos casos se procede a sacar la pulpa por el conducto de la raíz, técnica que se conoce con el nombre de endodoncia. Otra solución es retirar el diente. En ocasiones, una muela sometida a endodoncia se cubre con una corona que la protege.

La endodoncia puede provocar fiebre, cefaleas e inflamaciones en el maxilar. Si el paciente presenta estos síntomas debe acudir al médico.

  • Caries de la superficie lisa: se pueden prevenir, revertir y son las que avanzan de manera más lenta. Afectan sobretodo a jóvenes de entre 20 y 30 años. Comienzan con un punto blanco y desde allí, la bacteria va diluyendo el esmalte.
  • Caries de orificios y fisuras: son comunes en los niños y comienzan a aparecer alrededor de los 10 años en las piezas dentales permanentes. Se caracterizan por desarrollarse velozmente. Por lo general, se forman en las correduras de la zona masticadora de las muelas junto a las mejillas.
  • Caries de raíz: afectan a las personas de mediana edad y a los mayores. Atacan el tejido óseo que protege a la raíz, que queda descubierto a medida que las encías retroceden. La principal causa de esta carie es lo dificultoso que resulta higienizar las raíces, además del consumo de azúcar en demasía.
  • Caries en el esmalte: se desarrollan muy despacio aunque una vez que llegaron a la dentina, que es la segunda capa de la pieza dental, la más sensible y la que ofrece menos resistencia, su avance es rápido.